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martes, 1 de enero de 2013

Querido Maxi

A ritmo de Rock n Roll te escribo estas lineas querido Maxi. Al igual que la banda sonora de tu peluquería donde no aceptamos cita previa si no eres amigo de mis amigos, donde se puede fumar y conducir un coche teledirigido mientras tomas una cerveza, y es que estamos en una peluquería de hombres.




Llegué de mi vuelta al mundo a la capital de España. Concretamente a casa de mi amigo Paco, que amigablemente siempre me recibe en su hogar cuando tengo que estar en Madrid por lo que sea. Recuerdo que iba a un supermercado cercano para comprar unas cosas o quizás porque el aburrimiento te pide consumir. De camino al consumismo pasé por un establecimiento con una cristalera. Me llamó la atención por anuncios de conciertos de Rock ´n Roll en alguna sala de Madrid, una pegatina de la Ruta 66 y fotos de motos. Justo dos días antes andaba yo por dicha ruta. La curiosidad me hizo mirar dentro del establecimiento. Había música, buena música de los años 50 a un generoso volumen para ser una peluquería como me había chivado el cartel. Evitando el reflejo hice un cuenco con mis manos para intentar ver que coño había dentro. Un tipo de mi altura, con una camisa extraña para mí, grandes y expresivos ojos, poco pelo pero bien peinado me invitaba a que pasara con unas tijeras y un peine en sus manos. Entré en aquella peluquería de caballeros y una energía creada por la decoración y aquel tocadiscos que se negaba a ser remplazado demostrando su valía, descifrando aquel vinilo de Bill Haley con su aguja. Reconozco que me trasladé a otra época. Un enorme cuadro en blanco y negro al fondo a la derecha de motoristas, una maleta con vinilos, cartas, un mini cochecito Hot Road para pelar a los pequeños clientes y simplemente para que dejaran al padre tranquilo. Fotos y revistas de motos clásicas inundaban el local.




Sonriente, aquel tipo me recibió... ¿Que tal? Pasa hombre pasa, no te quedes fuera... Ya os digo... la música y el entorno casi me hace bailar.... Nada, pues que he visto todas las cosas de motos que tienes y esa foto de la ruta 66 y he estado ahí hace unos días y se me han venido muchísimas cosas a la cabeza... le dije sin poder dejar de mirar a cada rincón de aquella peluquería de caballeros. Aquél tipo continuó ejerciendo su artística profesión peinando un tupé pero sin dejar de hablarme mientras conversábamos a través del espejo donde los clientes quedaban satisfechos al ver como sus tupés lucían la perfección.... ¿Y es que has estado allí de vacaciones?... la verdad es que acabo de dar la vuelta al mundo en moto, estoy esperando que llegue a Vigo para ir por ella, pero parece que se retrasará.... ¿La vuelta al mundo en moto? ¡Se ha dado la vuelta al mundo en moto!... Le dijo sorprendido al cliente que seguramente, también se había enterado, pero su rostro de alucinación le hizo repetirlo al dueño del tupé. Yo me reía, porque aquel hombre parece que se alegro de tener delante a un tipo que curioseaba por su escaparate y compartía una pasión con él y eran esas dos ruedas con un motor en medio. El tupé ya estaba casi listo pronto terminó con el satisfecho cliente que se miraba de reojo en el espejo con un ojo y luego con otro mientras la mueca de su boca expresaba su aprobación. Aquel tipo, estoy seguro que iba con una idea diferente de peinado o corte, pero Maxi, que así se llamaba el artista, te pelaba como el creía que te convenía, no como tu querías pelarte.

Terminó, y directamente se fue a un álbum de fotos que tenía en una vitrina en la cual también descansaba una guitarra. Estuvimos un rato viendo fotos de sus viajes. Motos de antaño y un Maxi con pelos. Su Vespa y modelos de vespas para viajar en otro catálogo. Sobre una hora, aquel artista de la tijera dedicó su tiempo, al curioso del escaparate que contaba sus batallas por el mundo a mandos de una moto. Cada vez que entraba alguien en la peluquería, le decía... ¡Mira, este chico acaba de dar la vuelta al mundo! Fui a despedirme, ya era tarde, no había clientes y finalmente no necesité consumismo. Me dijo que mientras estuviese en la capital, cualquier cosa que necesitara, sólo tenía que comunicárselo, que tenía muchos amigos para echar un cable en lo que estimase.

Aquel tipo me cayó tan bien que lo único que podía ofrecerle era el último billete de un dólar que tenía de recuerdo por mi periplo americano y parte de la ruta 66.... Toma, es para ti, este billete tiene que estar aquí en tu local.... No!! No puedo aceptarlo... Claro que puedes... pues con una condición, me lo tienes que firmar Bufálo. Era el primer autógrafo después de la vuelta al mundo. Se lo firmé y lo plantó en aquel cristal que fue testigo de nuestro encuentro.




Fueron varias las veces que fui a Madrid para hacer cosas. Siempre iba a casa de Paco y de allí, mientras Paco trabajaba yo me iba a casa de Maxi. Paco se reía... ¿Donde vas?... a casa de Maxi... le respondía.... Joder parece que lo conoces de toda la vida... y es que Maxi tenía un corazón y una aptitud tan enorme que te sentías en casa. A veces le barría los pelos de un cliente, me acercaba por cerveza o lo que estimase. No soy de Madrid y cuando iba, los momentos con Maxi y esas conversaciones se volvieron esenciales en Madrid y siempre, siempre, menos una vez que fuimos al bar de la esquina, en su magnífica peluquería donde me olvidaba que estaba en una gigantesca ciudad y que la playa a demasiados kilómetros.




Cuando todos buscan megapixeles, el tenía fotos de familia con la máquina de Cristo. Cuando todos se bajan la música, el buscaba los vinilos en tiendas que si no fueran por personas como él, tendrían una fecha de caducidad más cercana.

En mi última visita le dije que se me había ocurrido una disparatada idea. Con 6.000 Euros, volar a Alaska, comprar una moto, la que fuese y hacer la Panamericana completa. Le gustó la idea e incluso creo que le pareció fácil. Jamás olvidaré sus palabras... "Confío en ti, eres un valor seguro" .... Joder Maxi... son más de 25.800 Kilómetros... miró al aire y se reafirmó... "Lo haces, no tengo la menor duda" y continuó pelando... "Bárreme esos pelos por favor" y mientras yo pelaba el decía... claro que lo haces, otro no sé, pero tú si lo haces, ¿No hiciste la vuelta al mundo en 37 días rodados? Tú si lo haces... sin dejar de perfeccionar la obra que tenía entre manos. Yo lo miraba y veía su convencimiento en su rostro mientras Bill Halley se desgañitaba cantando a través del pincha discos y del tiempo. De nuevo me trasladé al blanco y negro o sepia de la época mientras barría los retales que el artista había desechado. De pronto me miró al cuello, algo no iba bien. Despachó al cliente y me dijo... siéntate aquí. ¿Para?... le respondí sorprendido ya que mi pelo estaba bastante corto... No puedes ir con ese cuello así, siéntate no puedes ir con el cuello mono ese. Me reí y accedí.




Ahora mi perspectiva era de cliente. Yo me reía. ¿De que te ríes?... a lo que le contesté sonriente... Si tienes cojones de sacar un tupé de aquí, te hago un monumento.... Se reía... nos reíamos mucho joder. Yo admiraba su trabajo y el admiraba mi viaje anterior y mi proyecto. Creo que sentíamos un respeto mutuo el uno por el otro y lo pasábamos bien juntos.

El cuello de mono dejó de serlo y mientras apuntaba con sus tijeras, sus armas como él decía, como Karate Kid a la mosca, iba cortando pequeños pelos rebeldes que según él, no debían estar allí, y como su peluquería, el secreto estaba en los detalles. Recuerdo un día que fui al baño, que el portapapeles era especial y tuve que hacerle una foto, una pena que recientemente perdí el teléfono y no sé que era, pero era pa morirse.




Una vez más, vuelta a Cádiz y una despedida más a Maxi al bajar de la casa de Paco. "Mucha suerte en tu viaje Búfalo y a la vuelta nos cuentas como te ha ido. Un placer recibirte siempre" Gracias Maxi... y marché tirando de aquella maleta mientras la música se aflojaba a medida que mis pasos avanzaban por aquel barrio obrero de Madrid.


El día 30 llegué a Coroico, Bolivia, después de desafiar a la muerte en la considerada la carretera más peligrosa del mundo. No estaba en la ruta ni en mis planes realizar esta loca travesía donde la calzada de barro en ocasiones mide 3 metros de ancho con un una caída al vacío de unos mil metros. Donde un fallo te manda al estado opuesto de la vida. ¿Por qué he venido? Quiero contar historias a los míos. Quiero sentir y tren que pasa, tren que no vuelve. Quizás era una de esas historias que tenía preparada para Maxi mientras barría algún pelo. Como he dicho antes, he llegado a este pueblo y he encontrado un lugar con internet medio aceptable y sobre todo muy barato. Llegué cansado de esos 100 kilómetros infernales, conecté el ordenador y abrí el correo después de mucho tiempo. "Malas noticias: Soy Daniel, el hermano de Máximo, siento comunicarte que mi hermano ha fallecido en un accidente de moto el día 28" ¿Máximo? Quién coño es Máximo con un hermano que se llama Daniel. He conocido muchas personas y un solo Máximo que es de mi pueblo, pero... ¿Daniel? No tenía ni idea. Llamé a España, nadie sabía decirme nada. Esa noche sólo quise que se tratara de una broma de mal gusto por los santos inocentes. Le reenvié un mensaje rogando datos a este Daniel sobre Máximo. Al otro día recibí la respuesta y un número de teléfono "Maxi y aquel maravilloso video de la peluquería" No me lo podía creer y aún no me lo creo. Se me encogió el pecho como solo la pena puede provocarlo.



Bill Haley comenzó a sonar mientras aquél tipo de de ojos grandes y expresivos me invitaba a que entrara en su local. "Lo conseguirás, eres un valor seguro" El viento dejó de soplar y observé a través de unas gafas con la humedad que dan unas lágrimas calientes, que los arboles dejaron de danzar. Me senté en uno de los bancos que miran a la montaña mientras intentaba aceptar tal ruin y asquerosa noticia.


Te voy a echar muchísimo de menos Maxi cada vez que vaya a casa de mi amigo Paco en la capital. Cada viaje al supermercado será una pena y dos cervezas menos en la bolsa, en una de esas bolsas que me dabas tú para cuidar el medio ambienten y no gastar tontamente en bolsas teniéndolas tú en la peluquería. Has dejado un gran vacío en muchísimas almas que durante un tiempo andaremos muertas. Le hablaba a mi madre de ti mientras le enseñaba el video que grabamos juntos de tu negocio. "Que gracioso el muchacho" te dice. Hablamos de dios y te dije lo que opinaba... en estos momentos son en los que me gustaría creer, pero no es así. Si hay algún sitio abierto por ahí, son afortunados porque ahora tienen al mejor peluquero del mundo. Jamás te olvidaré y lo que te dije si algo me ocurría en esta aventura... lo bueno es que me recordarán joven. Para mí, como el Rey, no estás muerto, porque si hay alguien que te recuerde uno no perece.

Iba a pintar esas lineas que te gustan tanto a ti o como tu me dijiste que harías, pero tengo un pulso de mierda y he preferido poner tu nombre y tu número 26. Ojalá este viaje no se hubiese retrasado tanto y haber llegado a finales de noviembre como te dije, para contarte todo lo vivido, sentido y observado. Esa es la pena que tengo Maxi.




Jamás te olvidaré... "El tipo de la vuelta al mundo"




Mi más sentido pésame a familiares y todos esos amigos a los que Maxi con su simpatía, como a mí, os hizo feliz.

Fotos de sus amigos en Facebook

 

Perú y un poco de Maxi.

Lo primero ante todo es desear un feliz año a todos vosotros.

Estoy en Coroico, Bolivia, después de hacer la ruta de la muerte. Entré en Bolivia con la nostalgia de dejar atrás un país maravilloso como lo es Perú y es que Perú es una autentica maravilla. Desiertos de rocas, dunas, que a veces se daban la mano con el mar creando un manjar para los ojos de cualquiera. De nuevo, la naturaleza me ha vuelto a enseñar que soy una mierda en este planeta y se lo agradezco enormemente. Había tramos de fuerte viento visible por una fina arena que lo delataba pintando su serpenteante figura a ras de carretera. Perú me ha hecho sentir e incluso gritar de emoción y cuando un paisaje te hace reaccionar de esa manera sin un marcador de fondo, es impresionante. He visto el anochecer en el desierto con luna llena haciendo que el cielo y las dunas se tornaran naranja en ese momento en el que el día parece no querer morir. He visto junto a una montaña de arena, como el mar golpeaba con sus grandes olas una costa sin semáforos, sin restaurantes, sin hamacas... simplemente con la música que proporciona el rugir de las olas y el silbido del viento.

 

Cuando inicié este viaje, como auto norma, me negué a preparar rutas exactas, a informarme sobre los países que iba a visitar para que la aventura fuese lo más verdadera posible y la sorpresa me abrazara después de cada curva. Perú me ha impresionado gratamente. Carreteras buenísimas y un ceviche, que es pescado crudo, delicioso.

Con vuestro permiso, os quiero enseñar parte de lo que es Perú con una dedicatoria a una persona muy especial para mí. Sinceramente, creo que es la única mujer en este mundo que me a querido como pareja, entendido, respetado, comprendido y reconquistado. A pesar de la distancia, siempre ha estado ahí aunque yo y mi muro de acero hayan intentado apartarla de mi vida, bien sea por miedo a revivir lo que ya la marea se llevo. Ella cumple años el día 2 y como aquí uno no sabe si tendrá internet, prefiero plasmar esto hoy mismo. Un besazo Mari Jose.

Ajeno a todo lo que ocuerre en España, recibí una trágica noticia. Mi amigo Maxí, al cual tengo mucho cariño, nos gastó la inocentada del año, pero prefiero hablar de el en la siguiente entrada, especial para el.

Esto me decía antes de salir... Todo un personaje. Te echaré de menos a la vuelta Maxí. No he tenido cojones de pintar esas líneas, pero espero que te guste el detalle amigo.

 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Felices fiestas desde Ica (Perú)

Guayaquil fue duro. No por sus carreteras ni su masificado trafico en fechas navideñas. Allí esperaba la llegada de Hernan en las puertas de un supermercado pero llegó Gabriel. ¿Cual es tu plan? No tengo planes nunca cuando me dicen que me pase por allí a saludar o por que quieren conocerme. Estaba cansado del viaje y sobre todo de una calor pegajosa que se convierte en veneno en las grandes ciudades, que alimentan el infierno con su polución. Me dijo que lo siguiera y fuimos a su casa. Me ofrecieron un cuarto con baño privado y aire acondicionado. Navidades adelantadas para mí. Después de un merecido aseo con agua caliente llegó Hernan. Un tipo más alto de lo que imaginaba y nos fuimos todos a cenar. La cena era a base de mariscos, arroces y mucha cerveza. A la cena se incorporó Faly. Cena de reyes para un viajero como yo. Hablamos del viaje, de las motos y de anécdotas varias de unos y de otros. Insistían que tenía que conocer Montañita, un pueblito que había dejado atrás unos 150 km. No me hacía gracia retroceder, pero aquello pintaba bien y la verdad es que en Quito ya me lo habían aconsejado. Al otro día marché a Montañita.

La carretera es buena, pero si la policía te pilla a mas de 125 en una carretera de 100 km/h terminas con los huesos en la cárcel por unos tres días. Al llegar a dicho pueblo, pintoresco y donde los seudo hippies con las visas de papá y buenas tablas de surf lucian cuerpos de gimnasio, empecé a notar cierta decepción del lugar. Fui a la playa y mi sorpresa fue que era exactamente igual que la playa de Conil de la Frontera, en la parte de "El Roqueo" y el ambiente parecido, aunque en casa la variedad es muchísimo mayor. Pero sí, tambien estaban esos surfistas de carpeta buscando tetas con la excusa del surf paseando sus tablas junto a un mar plato, que para los ajenos al surf, es cuando no hay una puñetera ola para surfear. Quería surfear, pero iba a ser imposible. Busqué un alojamiento que no fue realmente económico para ser el país que era, aunque asequible para el país de donde venía. Dejé las cosas y me fui a pasear por el pequeño pueblo. El ambiente era turístico y se oía más ingles que español. Me fui a un bar a tomar algo. El acento del camarero no era de allí ni sus pintas tampoco. Efectivamente era español y de Sevilla. Hablamos un rato y a los 20 min. tenía la oportunidad de trabajar en aquella pizzería, bar. Me duché y a las 19:30 h ya estaba listo para la jornada. Atendí mesas, fregué platos, limpié mesas, serví comidas, hice comandas... lo normal de un camarero o mesero como llaman por este continente. Al final de la jornada y con deber cumplido, el responsable del negocio me confesó que le había salvado la noche pero aquello no quedó reflejado a la hora de cobro. 10 dólares americanos fue lo que cobre más unos 5 de propina de unos clientes que alguno que otro, se descojonó conmigo. No volví a trabajar y es más, me fui un día antes de lo esperado de Montañita y con la cagada de los Mayas. Me encantaría ver la cara de los que invirtieron una fortuna en sus búnker al salir de este en unos meses y ver que no ha pasado nada y que tienen que pagar la hipoteca de tanto hormigón.

Volví a Guayaquil y Hernan me recogió a la entrada de la ciudad. Aquella noche, parecía que iba a ser la re despedida. Empezamos con cervezas. No entiendo ese afán de llevar a los viajeros a dance table o puticlub, pero bueno... hay que dejarse llevar. Las chicas pasaban delante de nosotros con acrobacias dignas del circo del sol. De pronto el spiker, da la bienvenida al Búfalo, que venía desde Alaska en una moto. Ahí estaba Faly, con sus 49 palos y con la cabeza de 14. Ya le dije... de mayor no quiero ser como tú, sé que seré como tú. La primera botella de Vodka se evaporó y la segunda ya estaba en camino, cuando las víctimas fueron cayendo poco a poco.

El mejor torero de la tarde fue Hernan, ya que salió a hombros del local. Faly no sabía donde estaba y Germán disfrutaba de la escena. Yo la verdad es que estaba bastante bien después de tanta ingesta y es que el calentamiento lo tuve en Montañita.

Al otro día, uno sin gafas otro que no responde al teléfono y otros con dolor de cabeza. La resaca no debía pararme al siguiente día y marché rumbo Perú. Lo que más me llamó la atención es que sus mujeres, menos Faly que es soltero, sabían donde íbamos a estar y la verdad es que no hicimos otra cosa que reírnos alrededor de unas botellas y unas tetas ajenas que no tocamos porque tenían un precio, para mí, demasiado alto por muy bueno que fuese el cirujano.

Hernan y su familia me acompaño dirección Perú. La carretera perfecta. La frontera fácil y casi sin darme cuenta ya rodaba por otro país. Un País infectado de trimotos, que son motos con dos ruedas atrás, que hacen de taxi por la ciudad. Se meten por todos lados y son bastante temerarias. Por un momento pensé que se había roto la pista de los autos de choque y andaban desparramados por la ciudad sin orden ni sentido. Llegué a Máncora de noche y contento por que un día que parecía perdido se convirtió en un gran avance. Preguntando y preguntando conseguí una cama por poco más de 5 euros. Dormí, como un perro chico y a las 6 de la mañana ya estaba listo para continuar mi viaje. Con la noche de navidad, cosa que respeto pero no me apena no vivirla, sí el fin de año, en la vuelta de la esquina me hice 615 km para pasarla con Alicia que andaba cerca de Trujillo. Y eso hicimos anoche, pasar la navidad comiendo ceviche a precios de risa en una casa que le han dejado. Nos hemos reído mucho hablando de nuestras anécdotas y quiera que no, en la distancia, aunque a uno le importe un pimiento el nacimiento del niño, se agradece pasarla con gente de la tierra.

 

Os deseo a todos unas felices fiestas, aunque como ya he dicho anteriormente, os deseo un año 2013 del carajo de bueno, donde la palabra crisis se apague y que la palabra felicidad se encienda. Os deseo muchísima salud, que lo es todo. Que el 2013 sea sinónimo de progreso personal y emocional. Ese día si que no sé donde lo pasaré, ya que mañana, cada uno toma su rumbo y su viaje. Ni idea donde estaré y ese día si que me apena pasarlo lejos de los míos. Sé que estáis ahí y recibo vuestro cariño y sois los que hacéis que todos los días de estos 4 meses de viaje que cumplí la noche de noche buena, todos, todos esos días han sido especiales porque habéis estado ahí en los buenos y malos momentos. Siempre agradecido compañeros. Sois mi gasolina. No lo olvidéis.

AHORA PON ESTE VIDEO A TOPE

Muchas gracias por estas fotos!!! UN DETALLAZO!!

 

 

Gracias a todos mis patrocinadores, los que esta aquí y los que han llegado durante el camino.

UN MILLÓN DE GRACIAS Y FELICES FIESTAS

 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Internet follador de aventuras.

En Popayán Toscano me recibió en su casa como a un primo que trabaja en Irlanda y vuelve a casa por Navidad. No me faltó de nada y de nada me pude quejar... estaría bueno. El arreglo de la moto quedó perfecto y Toscanó invitó a la soldadura sin darme tiempo a meter mis manos en unos bolsillos más contentos porque Edreams me devolvió el dinero que era mío cuando me cobró dos veces el billete de Panamá a Colombia. Salí de Popayán con dirección a Pasto y una carretera medianamente complicada aunque muy entretenida me esperaba. Curvas y asfalto de tercera regional donde la moto del pobre sufre más que la del rico haciendo al primero más fuerte que el segundo.

La pobreza hizo presencia en la belleza de una vegetación pomposa adornada en ocasiones con altas cascadas. Las niñas miraban sonriente a ese motorista que cabalgaba una preciosa moto roja para aquel país, esperando quizás que este parara para llevársela a un lugar mejor. Más hormonas que diversidad de hombres en esos poblados donde las vacas lucían xilófonos en sus laterales mientras las gallinas podaban el césped. Los perros sin raza se olían sus genitales sin protección. Sus dueños exentos de oportunidades vagaban viendo la vida pasar de un mundo que no iba más allá de la curva de la carretera.

 

En las distancia pude ver unas nubes negras como los huéspedes de las aldeas que había pasado. Pasto estaba muy cerca ya y no paraba de subir en altura que presentaba su frío a los viajeros. El frío es llevadero pero cuando lo mezclas con agua es una tortura para unos pantalones que lucen una carcajada en la entrepierna. Que raro... empezó a llover y busqué un lugar donde poder cambiarme con garantía de que la solución fuese acertada y no terminar mojado y lleno de barro, pero ese lugar... nunca llegó. Los últimos Kilómetros a Pasto fueron acompañados por una capa de agua imparable, fría e incómoda. Al llegar a Pasto, busqué un teléfono para llamar a Diego, el contacto que me había facilitado Toscano si paraba allí. Al rato llegó, me acercó a un hotel muy barato pero no por ello malo y pude secarme. Esa noche fuimos a dar un paseo con las motos junto a sus amigos. Vimos las luces que adornan estas fechas parques de la ciudad probando las típicas bebidas calientes que se sirven en estas fechas. Después de un rato, que también llovió me fui al hotel a descansar y madrugar para que a la mañana siguiente me diese tiempo de sobra llegar a Quito sorteando las terribles fronteras.

Pasar de Colombia a Ecuador no fue realmente difícil comparado con centro américa. Al llegar a Ibarra, la primera gran ciudad después de la linea, me percaté que un sonido metálico cantaba por la zona del motor. Ni idea que podía ser y es que mis conocimientos de mecánica... bueno, ya sabéis como son. Abría gas y lloraba unos segundos después. Busqué un taller en Ibarra pero mi ansia por hacer kilómetros era más grande que la propía lógica de la paciencia. Cuando salí de Pasto por la mañana me sentía imparable como una paja en su último segundo de vida, pero solo eran las ansias por pilotar, oler, ver... sentir al fin y al cabo después de un problema y otro así que la incoherencia hizo acto de presencia y decidí llegar sí o sí a Quito.

A mitad de camino ya pensé que lo que estaba haciendo era una estupidez y que los daños podrían ser mayores.... pero llegué a Quito. Sin albergue previamente apartado, sin teléfono, sin gps, sin mapa de Quito... como a mí me gusta. Yo, mi moto mi soledad, mi moto y su ruido fuimos guiados por el instinto como en aquella vuelta al mundo o como al principio de este viaje. Donde sólo tú puedes salir de una situación u otra. Pregunté a un agente de transito como llaman aquí por un hotel. Me mandó a uno que ya sin entrar sabía que iba a ser imposible alojarme en el. 214 euros quería ellos y yo también. Imposible le dije a la chica. Le pregunté si me dejaba la clave de internet y así buscar un albergue de esos baratos que me encantan por lo que se cuece en ellos y por las historias que ves, pero esta empleada se negó a dejarme la clave. Le di las gracias y marché con el tamaño de una hormiga en aquella ciudad. Pregunté a una chica que paseaba con su hija por un hostal cercano como acercar se acercaba la noche y con ella sus cosas buenas y las malas también. Me indicó pero nunca lo encontré y si aquello ocurría tenía la dirección de esta mujer que generosamente me ofreció su casa y me apuntó su número de teléfono. No lo usé, esa noche tenía una video conferencia con moteros gaditanos, y después del generoso ofrecimiento me pareció muy feo preguntarle que si tenía WI-FI para dicha conferencia que gustoso ya me había comprometido y tenía mucha ilusión en hacer.

Preguntando aquí y allí encontré un hostal a un precio razonable. Algo más de 20 euros, no está mal para una gran ciudad donde es más barato pagar esto que dormir en sus calles... y tenía internet. Y es lo que está dejando que una aventura deje de ser una aventura pura. Y es que con internet tienes toda las soluciones. Lo he dicho varias veces... google es dios, le preguntas y siempre te responde. Fui al facebook y con la sensación orgullosa de que aquella noche podría haber dormido gratis en una casa ajena por pura caridad, pero esa noche era especial para mí y no debía exigir más de lo que la humildad ofrece. En el facebook, como iba contando, puse lo del sonido en la moto y automáticamente la parte superior de los mensajes se iluminó a rojo. " Aquí tienes el teléfono de ..." no terminé de leer el mensaje cuando ya había uno detrás de otro que nunca abrí. Es un colchón enorme saber que con un telefonazo tienes todo arreglado o simplemente con una suplica en internet. " Esto no es aventura " pensé directamente. No es aventura aunque tampoco es turismo y se puede convertir en simplemente viajar. Es de agradecer todos esos mensajes de ofrecimiento que no quería leer. Necesitaba y me gusta resolver los problemas yo mismo y en la medida de lo posible. Eso hice, me puse unos vaqueros ignorando el facebook y salí a la calle a buscar una solución, información para continuar por mis propios medios, como al inicio de este viaje. Cuando sin internet ni dinero la imaginación hizo que consiguiera llegar a Vancouver. Llegué a un bar donde jóvenes gringos demostraban su fortaleza dándose correazos en el culo y bebiendo como cazurros, algunos a las 8 de la tarde ya lucían sin camiseta. Pedí una cerveza, inversión necesaria para poder pedir información, mear y cagar si es necesario. A la hora estaba bebiendo cerveza gratis, con un taller localizado y con una recomendación con nombres y apellidos para ahorrar en gastos... aunque así fue la última vez en Cali y... una mierda para mí, pero al menos tenía un taller cerca donde poder ir.


Volví al hostal contento por haber "solucionado" o al menos haber arrojado luz para el siguiente día. Encendí el ordenador y cual fue mi sorpresa al ver que el facebook parecía un racimo de tomates cherry en su parte superior. Nuevos amigos de Quito, tres o cuatro teléfonos a los que poder llamar. Amigos de Alicia de donde ella se encontraba dispuestos a pagar el arreglo de la moto, alojamientos. Agradecido 100% por tanto apoyo, no hay duda, pero una parte de mí, la misma que decidió cerrar el ordenador y marchar a la calle a buscar una solución, me volvió a repetir... "Búfalo... esto no es aventura, esto no es lo que buscabas cuando montaste en el avión en Agosto. No, pero estas personas te quieren ayudar y lo hacen porque se preocupan por ti" Me dejé querer, pero por última vez y hable con uno de los contactos, Gabriel, y quedamos al otro día. Todo hecho y solucionado y mil veces agradecido por aquí y en persona, pero el mismo sabe y os hago saber... que si vuelve a pasar algo en los más de 10.000 km que quedan por delante, lo intentaré solucionar y a toro pasado os contaré que pasó y como se solucionó.

Con el simpático Gabriel he ido al taller y al final ese sonido que tanto me preocupaba, era que en aquel taller de Cali, donde las ruedas iban a ser gratis, donde me ayudarían y donde me rompieron el tanque a un repique de una tragedia... no apretaron bien el cubre carter y se han ido soltando la sujeciones con ese ruido hasta que precisamente hoy mientras íbamos al taller se ha soltado y en una curva y añadiendo el tráfico por muy poco no termina aquello en un accidente. Engañado y estafado me he siento después de aquella visita al taller que no fue de casualidad, fue un ofrecimiento que se convirtió en trampa. Aun estoy esperando que me manden la factura para saber que aceite lleva mi moto y poder comprar un bote para la ruta.

Os aconsejo que os paséis por esta página de Don Solaris que es una explicación magistral de la soledad que tantas veces he nombrado en el blog y el anterior pero jamás con tanta habilidad como Don Solaris.

http://newyorkushuaia.blogspot.com/2012/12/el-arca-perdida-y-los-besos-de-marion_13.html?m=1